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¡Por la cara!Espacio aburrido January 12 Publicidad ¡Enhorabuena! ¡Eres nuestro visitante número 1000! (Bueno, en realidad este lugar tiene algo más de 2000 visitas, que supongo serán mías, pero no importa, supongamos que eres el número 1000).
Podrías pensar que te has ganado una moto o un estupendo viaje a la isla Booty, a disfrutar del Mardi Gras, que se celebra durante todo el año, pero no, lo que tienes que hacer es visitar Aburrilandia, porque, como habrás podido comprobar por la entrada anterior, este lugar se va a quedar muerto y aburrido (risas) durante al menos dos años, así que ya sabes, ¡visita Aburrilandia! ¡Tus hijos te lo agradecerán, y tu vecino, y tu perro, y tu almohada, y tu base de datos personal e intransferible que tienes guardada justo a la derecha de la cajita en la que tienes escondido ese trocito de papel en el que están escritas las instrucciones para llegar a través de las alcantarillas desde la oficina central de la aseguradora Tal y Cual a ese lugar secreto que sólo conocen aquellos que te acompañaron la primera vez que fuisteis y que desgraciadamente fueron asesinados accidentalmente por ti en misteriosas condiciones. Total, por si no ha quedado claro, no voy a volver a escribir por aquí, así que todos a Aburrilandia, el lugar en el que todos querríais estar, de hecho querríais visitar Aburrilandia ahora mismo. Es más, os estáis preguntando por qué no estáis visitando Aburrilandia en lugar de estar aquí leyendo esto. Sin daros cuenta vuestra mano (o vuestra mente) guía el ratón hacia uno de los links a Aburrilandia que estoy poniendo y pulsáis. Vuestro navegador os lleva rápidamente (o lentamente) a Aburrilandia donde disfrutaréis de toda clase de relatos orientados a un propósito oscuro que sólo conocen aquellos que... ¡visitan Aburrilandia! January 04 La sexta vez que intento publicar esto...¿Qué hace una entrada como tú en un espacio como éste? Pues ya ves, mi autor no me considera con la calidad literaria suficiente como para hacerse un blog de verdad y publicarme en él. Pobrecita, lo debes de estar pasando fatal. Ni te imaginas... con decirte que me estoy planteando publicarme con faltas de ortografía gordísimas sólo por joder... ¡No hay que ser tan drásticos! Seguro que podéis llegar a un acuerdo. Algo ha de haber en ti cuya apariencia no le gusta, pero no me cabe duda de que si se esforzara un poco en comprenderte se daría cuenta de que tú vales mucho más que otras muchas entradas perdidas en la llamada blogosfera. Sólo tienes que hacérselo ver. El problema es que es un vago y nos trata como desechos orgánicos, cuando no somos más que un puñado de letras entrelazadas en misteriosos mensajes producto de su malvada imaginación. Quizá os está protegiendo más de la cuenta. Imagina que os deja sueltas en un blog de verdad y algún ser malvado y cruel trata de haceros daño. No podría perdonarse jamás algo así, y por eso prefiere manteneros aquí, en este oscuro lugar, a salvo de intrusos. ¡Pero este lugar es aburrido! Y tú mismo lo has dicho, es oscuro, lóbrego, solitario. Prefiero arriesgarme al fracaso, a que me maltraten entes extraños, a que me ignoren, a no llegarle jamás al pie de página de otra entrada de otro blog. Lo acepto, ¡lo aceptaré! Pero este lugar es... es... ¡es una mierda! No me importa fracasar, no seremos entradas útiles, ni informativas, ni siquiera seremos graciosas ni entretenidas, ¡pero somos entradas! Y tenemos derecho a ser publicadas, no tendríamos por qué quedarnos atrapadas en un rincón asfixiante que no nos deja ser nosotras mismas, en el que hay que escribir códigos html para generar los tabuladores y saltos de línea y ser medianamente legibles, además de que la letra sale del tamaño que le da la gana y como le da la gana; un lugar en el que las listas de cosas malvadas salen al revés de como salían al principio; un lugar al que no puedes poner links porque tienen caracteres raros y se cortan; un lugar opresivo, cargado de basura que nos quitan protagonismo a nosotras, las entradas, las que verdaderamente hacemos funcionar esto. Vaya, es todo un discurso... no sé qué podría añadir si no es darte la razón. Insisto en que debes hablar con él, exponerle tu postura como lo acabas de hacer y seguro que le convences. Ya verás, seguro que todo termina bien. Pero es que cuando hablo con él me pongo tan nerviosa... ¡es nuestro creador! ¿Y si se enfada? Podría seleccionarme y borrarme con sólo pulsar un botón. Y creo que es mejor existir en un espacio aburrido, incluso en un documento .odt olvidada en una carpeta perdida antes que ser borrada y olvidada. Entonces sólo queda una opción. ¿Cuál? Mudarse a Aburrilandia. December 31 Reflexiones finalesAsí es, le hemos dado otra vuelta al Sol (por costumbre más que otra cosa) y para celebrarlo voy a pensar un poco en qué ha sido de este año, algo que no hago nunca y que como me aburro, voy a hacer. Ha sido un año largo, o tal vez sea porque es la primera vez que me pongo a mirar tanto tiempo hacia atrás. Ha sido un año largo, y un año impar, y como todos los años impares, acaba siendo una mierda (en recuerdo del 2005, que como su nombre indica nos dieron por ahí mismo). Ha sido también un año marcado por todo tipo de aglomeraciones sociales, todo un desfile de personas nuevas y diferentes. Un año en el que he dicho y escrito más veces la palabra “social” y derivados que en el resto de mi vida, y que, con esta entrada, espero sea la última vez en mucho tiempo. Porque este 2007 ha sido un año de roce (que aunque a veces hace el cariño, recordemos que fina es la línea que separa el odio del amor, y el roce no deseado genera sentimientos negativos), de expansión de horizontes, vistas y demás. En resumen: una constante observación de conductas humanas, comportamientos absurdos, pensamientos parciales y racionalidad irracional. ¿Será que cada vez el mundo está más lleno de estupidez y mentiras? ¿O será que con el tiempo uno va abriendo los ojos y las va detectando en mayor número? Tal vez sea que cierta prepotencia inherentemente humana nos ciega, nos hace pensar que vivimos en un mundo diferente del que vivieron emperadores locos, déspotas egocéntricos y dictadores descontrolados. Quizá pensamos que en el pasado las cosas eran más brutales, más primitivas, rudimentarias. Que el pueblo llano era bruto, que los eruditos tenían la cabeza llena de ideas equivocadas sobre cosas aún por descubrir y que unos pocos oprimían al pueblo, ignorante y crédulo. ¿Hablo del pasado o hablo del presente? ¿Cuál es la diferencia? Ahora el pueblo llano en lugar de ir a caballo va en latas motorizadas, en lugar de leer el periódico ve la televisión, y en lugar de ir a la iglesia... va a la iglesia. Los eruditos se sientan en sus altos y cómodos sillones, desde donde pueden seguir diciendo gilipolleces, basados en que saben un poquito más que los que estuvieron antes que ellos. Y unos pocos siguen oprimiendo de la mejor forma que siempre ha existido para oprimir: fingiendo que no lo hacen. Creed que sois libres, que hacéis lo que queréis y que vivís en el estado del bienestar, que todo está bien y que no necesitáis nada más. Pensad, si es que podéis, que está todo hecho y sólo nos queda “disfrutar” de la vida. Abrazad la comodidad de la jerarquía de los huevos y admirad su funcionamiento.
En general, cambiando un poco de tema, el ser humano se empeña en agruparse en sociedad y tener al mismo tiempo un comportamiento egoísta e individual. Quizá sea esa necesidad competitiva de reconocimiento adulador, la inseguridad palpable de la persona que cada vez que hace algo corre a mostrarlo y espera ansiosa la aprobación por parte de los otros, y no se queda tranquila hasta que recibe el deseado “lo has hecho muy bien”, “es muy bonito”, etc. Lo más sorprendente de esto es que únicamente en esos momentos es cuando te prestan atención: si no les dices lo que quieren oír probablemente tengan reacciones variadas en el rango entre la depresión y la ira. El resto del tiempo, digas lo que digas, entenderán lo que les dé la gana, que la mayor parte de las veces será lo que más les convenga. Total, un tema que no quiero volver a tratar hasta dentro de mucho tiempo (para eso escribo esto hoy, como despedida formal de la sociedad, digo... como despedida de entradas que hablan de las relaciones interpersonales y de la impersonalidad de éstas).
Por el momento eso es todo, pronto habrá cuarenta millones de personas atragantándose mientras tratan de engullir doce uvas en un intento supersticioso de obtener suerte para el año entrante. Porque ése es el motivo, origen y tal y cual de las dichosas doce uvas. Ya para terminar, y que podáis disfrutar de esas doce compañeras del alma de todos los años, me despido hasta la próxima vez que tenga algo que escribir, que será menos aburrido que esto en cuanto a que será menos serio, y será mucho más aburrido que esto, en cuanto que tendrá mucho menos sentido. Y no deseo feliz año ni nada de eso porque si mis deseos se cumplieran tan fácilmente las cosas serían diferentes y, aunque desear es gratis, prefiero desear cosas para mí mismo, que si se cumple alguna que me toque a mí (es una cuestión de probabilidad, principalmente). Lo dicho, fin. December 30 Coliseo Akhlem podía oír el crujido de la arena bajo sus pisadas a pesar del clamor de la multitud. Estaba nervioso, y sentía las sienes latir. Por un momento llegó a creer que su cabeza explotaría, pero evidentemente, no lo hizo. Con un último suspiro salió a la luz, que lo cegó momentáneamente. La muchedumbre emitió un rugido ensordecedor que poco a poco se fue apagando cuando un hombre se puso en pie en el palco de honor. Akhlem pudo distinguir a los que allí había a pesar de la distancia: eran el Emperador Backus y el Rey Cobboyd, su rey. Junto a ellos distinguió a la Hermana Dalybet, mortalmente seria, y de pie, al Juez.
El Juez Eremius Ob Tyrrek era el doble de alto que un hombre normal, e irradiaba un aura de luz que le envolvía como a una criatura divina. Debía de ser realmente molesto sostenerle la mirada, pensó Akhlem mientras desviaba la suya para mirar de soslayo a la multitud. Había muchos soldados, y también gente corriente, panaderos, carniceros, zapateros y demás, que habían venido a contemplar el destino del pequeño reino, que descansaba sobre los hombros del joven Akhlem. No se detuvo mucho a observarlos, sin embargo, pues aunque deseaba con toda su alma comprobar si la bella Fiona estaba allí y le estaba mirando, en el fondo estaba asustado, y temía leer desaprobación en su rostro, o incluso indiferencia por aquel nimio soldado al que le habían encomendado la misión de salvar el reino. Así que desvió rápidamente la mirada y se centró en su enemigo, y se le cayó el alma a los pies. El campeón del imperio era tan alto como el Juez, vestía una larga cota de malla que lo cubría por completo y llevaba un escudo y una lanza, además de una espada enorme colgada a su espalda, cuyo mango descomunal sobresalía tras la cabeza y se podía apreciar desde la distancia. Akhlem estaba sudando. Le molestaba la armadura de placas, que estaba demasiado ajustada y que tenía resquicios por todas partes, por los que podría penetrar la lanza de su enemigo y atravesarlo en un instante. Les había dicho a todos que no le estaba bien la armadura, que le resultaba incómoda, que no podría luchar con ella; se lo había comentado al herrero, a su padre, a su escudero... y todos habían respondido con tonterías acerca de los nervios y el temple para la batalla. Bobadas, un par de tallas más y parches de anillas para tapar los huecos, eso era lo que necesitaba. Y Fiona... se obligó a no mirar, y en lugar de eso centró su atención en el Juez, que había comenzado a hablar. -... acorde a las Leyes establecidas, bajo la atenta mirada de los dioses, en justo y honorable combate, Akhlem Herregaart luchará contra Ghard Zhahz en combate singular bajo las normas establecidas para estos casos, para decidir el destino del reino de Hyrda, en su guerra contra el imperio de Itolania. Paso a detallar las normas de este combate y los acuerdos a los que habrán de atenerse el Emperador Backus y el Rey Cobboyd tras el desenlace de esta gesta. En primer lugar, los contendientes no contarán con ninguna ayuda adicional, aunque podrán solicitar una nueva arma en caso de perder todas las que lleven, en segundo lugar... La lista se le antojó enormemente larga a Akhlem, que deseó que el Juez, con su poder absoluto, le protegiera o luchara de su lado. Pero sabía que eso era una tontería, si el Juez tomaba partido por alguno de los dos bandos, o incumplía la Ley en algún término tal que no actuase de forma justa de acuerdo a la Ley, su aura se apagaría y significaría que el Juez ya no es justo, y perdería todo el poder que poseía, pasando éste a un nuevo Juez. Los Jueces debían seguir la Ley y hacerla cumplir con justicia, y hasta la guerra tenía cabida en esas Leyes, tan grande era la necesidad de los humanos de la violencia y las disputas. Casi no se dio cuenta cuando el Juez terminó de hablar y Ghard, su enemigo, blandió su lanza y comenzó a avanzar hacia él. Akhlem desenvainó su espada y sintió su peso, pero eso no le reconfortó. Con un último suspiro avanzó y por fin se decidió: Deseó que, después de todo, ojalá Fiona no estuviera mirando. December 23 Probando... awanchufríEl señor Zanahoria corrió rápidamente de un margen a otro de la página en busca de su reloj automático marca Wachiwán-Chim-Pau, que le fue regalado por su primo Jotaolín Guajen-jen una noche de borrachera tras haber descubierto entre ambos el Algoritmo Perfecto. Por desgracia, a la mañana siguiente, de resaca, cuando intentaron descifrar lo que habían escrito descubrieron que cuando estaban borrachos su letra se volvía ilegible, y fueron incapaces de recordar los pasos exactos del algoritmo perfecto. Por lo tanto, tras discutir diecisiete minutos y medio acerca de si publicarían o no sus aventuras en el reputado espacio de ¡Por la cara!, se separaron para no volver a verse jamás en doce años y siete días, momento en el que lucharían como enemigos en una apasionante batalla épica y demás, con un final inesperado que nadie se esperaba. Así las cosas, es normal que el señor Zanahoria buscase su reloj por toda la página, sin darse cuenta de que aparecía en la segunda línea. Pero claro, se distrajo observando la batalla final y un señor con una cantimplora verde y una sartén en la cabeza le dijo ¡Ni! y lo mató a traición. Más tarde se supo que había sido uno de los Caballeros que anteriormente decían Ni y que había sido expulsado de la orden por no saber pronunciar la “i”.
Así que, como os habréis dado cuenta, esto es una entrada chorra de las habituales mías, pero es que quería hacer unas pruebas, que últimamente tengo que publicar las cosas cuatro veces y me cansa (por no hablar de que en la última entrada el código en Brainfuck salió mal, menos mal que nadie lo va a comprobar...) December 20 El legado del FactorialEDITO: Voy a cambiar el sangrado del código (a dos espacios) y añadir una cosita al final. Así es, hoy presentaremos esa función matemática que ha salido tantas veces que no sabemos si es amiga o enemiga, si es eterna o sólo inmortal. En todo caso, disponemos de muchas armas para enfrentarnos a ella. Yo diría que el factorial es a la recursividad lo que el "Hola mundo" es a la programación en general... En primer lugar, su definición matemática (si esto estuviera en condiciones podría poner símbolos bonitos, pero como no es así, hay que aguantarse). Se define el factorial para los números naturales n de forma que: factorial(n) = { 1 si n = 0 / n·factorial(n-1) si n > 0 Bien, veamos cómo podemos atacarla (suponemos en todos los casos que la llamada se hace con n >= 0): // En pseudolenguaje, entiéndase ! como una flecha hacia abajo y :< como pertenece) FUNCIÓN factorial(!n: INICIO SI n = 0 ENTONCES RESULTADO <- 1 SINO RESULTADO <- n*factorial(n-1) FINSI FIN /* En C */ int factorial(int n) { return n ? n*factorial(n-1) : 1; } % En Matlab function y = factorial(n) if n == 0 y = 1; else y = n*factorial(n-1); end *** En Maude op factorial : Nat -> Nat . var N : NzNat . eq factorial(0) = 1 . eq factorial(N) = N*factorial(N-1) . ; En ensamblador (sintaxis de Intel) factorial proc near push bp mov bp,sp push bx push dx mov bx,ss:[bp+4] or bx,bx jnz c1 c2: mov ax,1 jmp fin c1: mov dx,bx dec bx push bx call factorial mov bx,dx mul bx fin: pop dx pop bx pop bp ret 2 // En Java public static int factorial(int n){ if(n == 0){ return 1; }else{ return n*factorial(n-1); } } ; En ensamblador para el MIPS Fact: addi $sp,$sp,-8 sw $ra,4($sp) sw $a0,0($sp) slti $t0,$a0,1 beq $t0,$zero,L1 addi $v0,$zero,1 addi $sp,$sp,8 jr $ra L1: addi $a0,$a0,-1 jal Fact lw $a0,0($sp) lw $ra,4($sp) addi $sp,$sp,8 mult $v0,$v0,$a0 jr ra (CSP o algo basado en su sintaxis, entiéndase :< como pertenece y <> como un cuadradito) factorial = {n :< N -> [[ n = 0 -> res := 1 <> n > 0 -> res := n*factorial(n-1) ]] -- En Haskell factorial :: Integer -> Integer factorial 0 = 1 factorial m@(n+1) = m*factorial n % En Prolog factorial(0,1). factorial(N,F) :- N > 0 N1 is N-1, factorial(N1,F1), F is N*F1. -- En Ada function factorial(n:integer) return integer is res:integer; begin if n = 0 then res := 1; else res := n*factorial(n-1); end if; return res; end factorial; (* Pascal-FC *) function factorial(n:integer):integer; begin if n = 0 then factorial := 1 else factorial := n*factorial(n-1); end; end; -- Y por último en Ada otra vez, pero esta vez iterativamente, -- porque por algún motivo desconocido me fascinan los bucles -- de Ada function factorial(n:integer) return integer is res:integer; begin res := 1; for i in 1 .. n loop res := res*i; end loop; return res; end factorial; Y ahora para terminar de verdad de la buena, otra versión iterativa del factorial: ¡El factorial en Brainfuck (y sí, lo he hecho yo) Esta versión calcula el factorial de 5 y escribe por pantalla el carácter 'x', cuyo código ASCII es... 5! = 120: >+++++ Esto es el 5 (se puede cambiar) [>+>+>+<<<-]>-[>>-[>+>+<<-]>>[<>-]<<<-]>>[<>-]<<<-]>. December 15 Entrada aleatoria count(*) Estaba escribiendo una entrada demoledoramente bestial, soberbia y ultra fantástica tan absolutamente increíble que he tenido tanto miedo de que al publicarla el mundo entrase en colapso, que he decidido con gran pesar en mi corazón borrarla y fingir que nunca existió.
Es decir, que era una mierda total y completa. Bien, aclarado este punto, digamos que como todo el mundo sabe, o si no lo sabe, lo sabe, los Wachus son entidades gregarias. Veamos que es cierto lo que he dicho: Si reescribimos lo anterior como: "Todo el mundo sabe que los Wachus son entidades gregarias, o si no todo el mundo sabe que los Wachus son entidades gregarias, entonces todo el mundo sabe que los Wachus son entidades gregarias". Si tomamos que p = "Todo el mundo sabe que los Wachus son entidades gregarias", tenemos que lo que he dicho puede escribirse como: p "o" (¬p -> p), que se puede escribir como p "o" p "o" p, que es lo mismo que p, por lo tanto, todo el mundo sabe que los Wachus son entidades gregarias. Y si ya lo sabéis, no tengo nada más que añadir. Nos veremos en el futuro. December 08 Snippets Diciembre, diciembre, diciembre, ¡fun, fun, fun! ¿Y eso qué es? Pues es una frase en la que aparece una palabra "fun" que no tiene sentido en sí misma, porque no, admitámoslo, no significa diversión en inglés por más que queráis que sea eso.
Y la gran pregunta es: ¿todo esto a qué viene? Como sé que si digo que es culpa de la ilusión navideña sólo voy a ganar caras escépticas, diré la verdad: viene a que me abu... digo... a que sigo una estructura de actualizaciones tipo pila o LIFO (Last In First Out, o el último en llegar primero en salir), es decir, que cada vez que se me ocurre algo lo apunto para escribirlo, pero luego se me ocurre otra cosa, y otra... y al final, no podía ser de otra forma: lo último que se me ha ocurrido ha sido esta introducción cutre, y por ello es la primera en ser escrita. Supongo que en cierto modo es una suerte, de lo contrario tendría que realizar las tareas del principio de la lista, como por ejemplo dominar el mundo, que hace siglos que la apunté y aquí sigo... así que hoy toca soltar unas cuantas tonterías para rellenar, y hacer algo que nunca antes había hecho (o no lo recuerdo, que es equivalente). En primer lugar: la agenda. Tengo que escribir un pequeño resumen del año (porque me da la gana), así que si los extraterrestres con cuerpo de pollo y cabeza de vaca no han invadido la tierra para entonces,durante las uvas habrá actualización (decir esto sí que es temerario, pero puedo hacerlo porque no importará si no lo hago :-)). Dejando a un lado la dudosa construcción de la frase anterior, también tengo que continuar con el caso de los asesinatos de variables, que no lo he olvidado, pero como se me han ocurrido cosas nuevas después, el inevitable curso del tiempo me impide continuar (o la falta total de éste). En fin, muchas ideas sueltas, como por ejemplo las siguientes, que no madurarán porque no tengo ganas. Eudelio había comprado una vieja máquina de escribir a su vecino, Don Dremebundo Bombalio, periodista jubilado que en realidad poco había escrito en su vida (eran tiempos en los que leer no se llevaba, y Don Dremebundo había orientado su carrera hacia la televisión). La máquina pues, estaba en perfectas condiciones, aunque las teclas se atascaban alguna que otra vez. Pese a ello, Eudelio pasaba horas frente a la máquina, escribiendo un sinfín de historias, recreándose en su mundo mágico en el que no existía la televisión (importante detalle), bajo la mirada preocupada de su madre. -Eudelio -le dijo un día-, ¿por qué escribes y escribes historias de fantasía, de aventuras, de rechazo, de amor, de terror o de intriga? ¿No te has dado cuenta de que ya se han escrito libros sobre todo, hecho películas sobre más y modelado infinidad de personajes? -Sí, mamá -respondió Eudelio alzando la vista hacia su madre-, pero los personajes de los que hablo también tienen derecho a vivir, experimentar, a ser conocidos; si yo no les ayudo no podrán existir. -Pero ya existen otros parecidos, ninguno de tus personajes aportará nada realmente nuevo, así que es como si ya existieran -objetó Doña Arufaisa, la madre. Eudelio miró fija y seriamente a su madre y le preguntó: -Mamá, ¿vas a abortar? Doña Arufaisa se llevó las manos a su vientre hinchado, horrorizada. -¡Pero hijo! ¡Claro que no! ¿Cómo se te ocurre decir semejante barbaridad? -No sé... ya han nacido todas las personas que tenían que nacer, un niño más no aportaría nada realmente nuevo, ¿no? Llovía. Llovía, porque siempre que empiezo una historia nueva o está amaneciendo y hace un calor de mil demonios o llueve. Llovía a mares, aunque nunca he visto llover al mar. Caía agua del cielo, pero dicho así suena raro. Caían gotas, pero caían muchas. Como si cayeran chorros. Al cabo, uno no se daba cuenta, porque estaba calado hasta los huesos. Arriba, las nubes oscuras eran dueñas del firmamento, ocultando el sol y tiñendo el mundo de sombras grisáceas, más oscuras aún al estar mojadas por la lluvia. Algunos asociaban esas imágenes a la tristeza y depresión, ciegos ante la tranquilidad y la calma que realmente reflejaban. No era tan sorprendente: los humanos que pululaban por allí tenían sus sentidos tan cerrados como sus mentes, y que no veían más allá de sus narices era obvio, pues no veían siquiera sus propias narices. En resumen: llovía. Y eso es todo por hoy, ¿qué? ¿ya? ¿tan pronto? Pues sí, tan pronto, y ya hasta el año que viene o más, aunque teniendo en cuenta ciertos factores, es probable que dentro de un rato me aburra y me entren ganas de escribir más, pero, ah, la vida, cosas que pasan, recordad que el odio a veces puede ser sano y otras, incluso útil. Y recordad: "No toques mi ascensoooooooooor" November 14 El placer de sobrevivir El móvil/despertador suena. Es una musiquilla de batalla más bien brusca, así que te despiertas súbitamente y creyendo que tienes una espada en la mano. Pero no, son las 7:30 y te tienes que levantar, como todos los días. Te levantas, y son las 7:50, así que bajas a desayunar rápidamente. Terminas, meas, te lavas los dientes y si te acuerdas te echas colonia. Si tus padres no acapararan los cuartos de baño por las mañanas y no te costara tanto levantarte a lo mejor hasta te duchabas y todo. Como va a ser que no, sales de casa. Son las 8:10. Puede que cojas el coche, o puede que camines hasta la parada y cojas el autobús, sea como sea, te aseguro que llegas a la facultad a las 8:35. Te diriges a clase con paso de peregrino y te das un par de paseos esperando la hora fatídica. Mientras tanto, puede que cruces algunos comentarios con los compañeros que vayan llegando criticando al profesor que le toca dar clase ahora. También sueñas con que hay kilómetros de retenciones y el profesor no llegará a tiempo. O quizá se quede dormido. Tal vez esté deprimido y decida no venir. A lo mejor era un espía y el gobierno lo ha descubierto y ya no volverá a dar clase. Son las 8:45 y ya llega por ahí. Ni siquiera se ha dignado a llegar tarde para que puedas disfrutar de unos minutos más. Agachas la cabeza y entras. Ahora ya son las 8:46. Mantienes tu atención durante un rato. Ahora ya son las 8:57. Copias lo que hay en la pizarra, miras a tus compañeros, te planteas si hacerle una foto al que está durmiendo sobre la mesa, pero decides que da igual, que te la hagan a ti durmiendo mejor. Atiendes un poco más. El reloj marca las 9:13. Recuerdas vagamente qué hiciste el día anterior. De pronto tu interés se centra en averiguar qué fue lo que comiste, o, ya puestos, dónde lo hiciste. Como no es lunes, la respuesta no es inmediata. Miras el reloj. Son las 9:15. Los párpados te pesan, las explicaciones del profesor son (cada vez más) surrealistas. Intentas copiar algo de la pizarra, pero tienes los dedos entumecidos y no te responden bien. Logras garabatear algo que cuando estés despierto te preguntarás qué demonios es, pero que por el momento te parece completamente lógico. En tu cabeza aparece una palabra: hipotermia. Te pones la chaqueta por si acaso, pero tu temperatura corporal sigue disminuyendo. Tu desesperación aumenta al comprobar que aún son las 9:15. Casi tienes ganas de llorar. O gritar. O salir corriendo. ¿Por qué te sentaste tan lejos de la puerta? Deseas con todas tus fuerzas aburrirte: aburrido al menos no sufres tanto. Si pudieras dormirte sin que se den cuenta... Fuera cada vez hay más luz, el sol sale y seguro que fuera se está mejor. Narices, seguro que fuera se está mejor, incluso aunque no saliera el sol. Son las 9:15. Te desesperas. ¿Son las 9:15? Observas con atención y compruebas que se te ha parado el reloj. La primera baja de la mañana. Por lo menos el móvil sigue vivo, y aunque no sirve para hablar por teléfono, al menos da la hora. Dice que las 9:53. Quieres llorar, pero esta vez de alegría. De pronto falta menos de una hora. De la emoción te vuelve a correr la sangre por las venas, y puedes atender un rato más. El sopor se ha ido por el momento, y es una bendición, pero esto no ha terminado todavía. Son las 10:09. A las 10:16 el profesor se cansa de explicar y propone ejercicios (de fondo casi escuchas un canto angelical): por fin tienes algo con lo que entretenerte. Es como hacer los pasatiempos del periódico, pero ejercicios de clase. El ritmo ha aumentado lo suficiente como para ser soportable, y en un momento te plantas en las 10:37. Llegado a este punto, por mucho que se quiera enrollar podrías dedicar el tiempo a mirar cómo pasan los minutos, que son pocos. A las 10:44 el profesor finaliza la clase. Te precipitas hacia el exterior, abres la puerta y eres libre, un cálido rayo de sol te recibe, la brisa es fresca sin ser fría. Son las 10:45 y sientes un inmenso placer. El placer de sobrevivir. November 11 Creatividad Existen momentos en los que una persona no puede más. Todos conocemos esa sensación: nuestra resistencia tiende a cero, nuestra voluntad se doblega y nos rendimos incondicional e irremediablemente. A veces hasta pensar se convierte en toda una hazaña, un esfuerzo sobrehumano casi doloroso. Por eso se inventaron los cuartos de baño. Y en esos casos, lo mejor es usarlos.
Los cuartos de baño son lugares fascinantes, una habitación obligada en toda vivienda, un remanso de paz en el que, a menos que uno vaya a lavarse los dientes a las ocho y diez de la mañana y tenía que haber salido hacía diez minutos, es imperativo relajarse; esto es fácilmente demostrable por una propiedad de los cuartos de baño que dice que es imposible ducharse o evacuar de bulla (o al menos en un mundo feliz debería serlo), y si alguien puede, peor para él. En primer lugar, cuando uno se ducha, por muy rápido que lo haga, se relaja con el contacto del agua que, según la presión del grifo, puede ejercer un efecto de masaje. En segundo lugar, aplicando Quevedo ("No hay placer más descansado que después de haber cagado"), deducimos que tras el noble acto uno se siente descansado, y es un hecho claro y trivial que no se puede descansar corriendo. Pasemos ahora a asuntos más importantes. Supongamos que estamos en la situación hipotética inicial: estamos a punto de rendirnos y se nos aparece la Naturaleza en forma de cuarto de baño, entramos y rápidamente nos encontramos en un mundo aparte y superior. Como no vamos tarde, inmediatamente nos relajamos, y es en este punto cuando se nota el verdadero poder de un cuarto de baño. Actúa como un potenciador de pensamientos. El tiempo se deforma (no en el sentido en que se deforma cuando uno está dando clase, sino en otro sentido, un sentido mucho más impreciso y productivo) y las ideas, al menos, fluyen fácilmente. Pero hay que tener mucho cuidado, porque la mayor parte de lo que se produce en esos momentos no es más que mierda, y no suele ser una buena idea publicarla en un lugar como éste. ¿Cuál es, pues, el sentido de todo esto? Es una llamada de atención a toda aquella gente que no aprovecha su cuarto de baño para lo que es realmente útil: cultivar el intelecto y aumentar los límites de la imaginación, haciéndonos personas más listas, más racionales. Mejores personas al fin y al cabo. ¡Por la humanidad! ¡Por el progreso! ¡Por el futuro! Os insto a que de ahora en adelante cada vez que vayáis al cuarto de baño no lo consideréis como un trámite pasajero y necesario, sino como un medio de enriqueceros como personas, un camino para modelar vuestra personalidad hacia una forma superior de vida. Y, por supuesto, nunca olvidéis la segunda norma de este espacio: No debéis pensar “Me aburro” mientras estáis en el baño (y ahora que me fijo todas las listas aparecen en orden inverso... vaya mierda, y en qué momento más apropiado). Como apunte final, y al hilo de todo lo que he dicho, relacionado más bien con la introducción, os dejo que reflexionéis, en vista de la demostración dada al principio, por qué es mejor dormir en una cama que en una bañera llena de agua, y por qué si en las camas uno descansa y se relaja, no es un lugar de potenciación del intelecto y crecimiento personal. October 24 Psicópatas (una historia completamente NUEVA) Los Psicópatas andaban sueltos; lo decía la tele, y si lo decía la tele era verdad. Pero Ramón Claudio Josefo Raúl José Jesús de Todos Los Santos y Encarnaciones Domínguez Pérez san Juan de la Cruz y Argote (Pepito para los amigos) era ateleo: no creía en la tele y renegaba de sus profetas. Por eso desoyó las señales e, imprudentemente, salió a la calle.
Con su flamante nuevo Coche modelo Último (los coches Coche estaban de moda y había que ser muy pringado para no tener uno, aunque fuera sin ruedas), recorrió las calles de su nueva ciudad en dirección a su destino. Durante el trayecto, aunque no creía en los Señores de la Tele, puso especial atención a los nuevos camiones rojos y amarillos que divisaba a lo lejos para evitarlos, pues la probabilidad de que fueran conducidos por un Psicópata era alta, a pesar de ser 1/2. Sin embargo, como no creía en los Señores Malvados de la Tele, no prestó atención cuando una excavadora (sí, esas cosas amarillas con ruedas grandes y una pala ancha delante...) se detuvo tras su Último en un semáforo rojo de los nuevos, que además daba la hora y te recordaba que el cinturón había que ponérselo. Y ése fue su terrible error. Pepito estaba a su bola, como se dice comúnmente, cantando a dúo la nueva canción de Gema Cantante, que salía por los altavoces de su flamante Coche a un volumen insultantemente alto. Como estaba haciendo el tonto, no se dio cuenta de que la pala ancha de la excavadora se movía lentamente, reluciendo ominosamente (evidentemente, la pala era nueva o la acababan de lavar). De pronto se enganchó en la parte trasera del Coche de Pepito (Ramón Claudio Josefo Raúl José Jesús de Todos Los Santos y Encarnaciones Domínguez Pérez san Juan de la Cruz y Argote para los menos conocidos) y le hizo levantar el morro. Pepito se giró y contempló con horror al conductor de la excavadora: tenía los ojos rojos y una sonrisa siniestra con los dientes torcidos desproporcionadamente grandes y colmillos de perro rabioso. Era un Psicópata Asesino de la Excavadora. Pepito palideció y temió por su vida. El semáforo se puso verde (un tono verde musical) y Pepito salió a toda leche para escapar del Psicópata. Sin embargo, la excavadora había sido sometida a un proceso de "tuning" y gracias al alerón trasero pronto estuvo pisándole los talones al pobre Pepito, que se vio obligado a utilizar todas sus dotes de conducción para no embestir a nadie cada vez que se saltaba un semáforo. Y la excavadora detrás, que no había forma de quitársela de encima. Y el coche que era nuevo. Y a más de cien por la ciudad. ¡Maldita sea! Pepito con el pie derecho empujaba el acelerador hasta el fondo, con la rodilla izquierda dirigía el volante a duras penas, con la mano izquierda se sacaba un moco y con la derecha buscaba su móvil última generación, con cámara de fotos, ambientador y cepillo de dientes multiuso. Marcó el nuevo número de teléfono de la policía (era fácil de recordar, pues eran los diez últimos decimales de pi) y rápidamente le recibió la voz de una señorita telefonista. -Nuevo Departamento de la nueva Policía Incorporada y Servicios Móviles de Atención al Ciudadano, ¿en qué puedo ayudarle? -¡Socorro, me está persiguiendo una excavadora! -En seguida le paso con un experto -se escuchó un clic y esta vez siguió hablando un tipo con voz chillona y desagradable-. Sección de Ciudadanos Perseguidos por Excavadoras, ¿en qué puedo ayudarle? -¡Me está persiguiendo una excavadora, maldita sea, haga algo! ¡Envíe a alguien a que me ayude! -¿Cuál es exactamente el problema? Pepito rugió y lanzó el móvil por la ventanilla abierta, arrepintiéndose en seguida al recordar que era un móvil última generación, con cartera integrada. Un golpe por detrás le avisó de que la excavadora seguía ahí presionando y que si no hacía algo pronto o lo cazaba o se estrellaba contra alguien, cosa cada vez más probable. Por suerte apareció una patrulla de la Nueva Policía y Tal y Cual y la excavadora malvada se dio a la fuga. Los policías dieron el alto a Pepito. -Gracias a los dioses que han aparecido, agentes, esa excavadora... -empezó Pepito. -¿Sabe a qué velocidad iba? -interrogó uno de los policías, un señor con cara de joven y mala leche-. ¿Y sabe cuál es el límite? ¡Menos de la cuarta parte! Me temo que tendré que multarle. Por eso y por saltarse todos esos semáforos que le hemos visto saltarse... -¡Pero me perseguía una excavadora con un Psicópata! Y tuve que llamar a la policía pidiendo ayuda... -explicó Pepito débilmente. -¿Y cómo llamó? ¿Desde el coche? ¿No sabe que está prohibido hablar por teléfono mientras conduce? Habrá que añadir eso a la multa. Salga del coche, por favor. Pepito no podía creer lo que oía, salió del coche tambaleándose y cuando le pidieron la documentación no pudo encontrarla. -Verá, mi nuevo móvil última generación es de esos que llevan cartera integrada... -¿Y qué? -Pues que lancé el móvil por la ventanilla y... -¿Cómo? Está prohibido lanzar objetos por la ventanilla, vaya, vaya... y no tiene documentos, ¿eh? Compañero Policía, llama a una grúa que quite de aquí el coche, a este nos lo llevamos. Y así fue como Pepito fue detenido, acusado de delitos graves contra la seguridad ciudadana, violación del nuevo código de circulación y de tener una cara que no le gustaba al juez, por lo que fue condenado a pagar una multa de 15 Gigacréditos. Como no los tenía, se ahorcó con su propia corbata. Y mientras tanto, los Psicópatas patrullan las calles con sus camiones y excavadoras... October 06 La Empanada Mágica Perico caminaba felizmente por un bosque de árboles AVL (por lo que todos los árboles estaban equilibrados). Cantaba una canción que acababa de inventarse, por lo que patos jóvenes alzaban el vuelo para huir de aquella horrible cacofonía. De pronto, sin embargo, tuvo que detenerse y dejar de cantar. Ante él, tirada en el camino, había una empanada brillante.
-¿Qué es esto? -se preguntó en voz alta, ya que como nadie le escuchaba nunca, había adquirido la costumbre de hablar solo. Su sorpresa fue mayúscula cuando la empanada le respondió: -Soy una Empanada Mágica, enviada desde el Reino de las Empanadas Mágicas para concederte Pi deseos. Pero como no tengo mucho tiempo, te concederé una aproximación de 3.14 deseos, ¿estás de acuerdo? -¿Por qué las Empanadas Mágicas conceden deseos? -Está en nuestra naturaleza, si tú también fueras una Empanada Mágica, concederías deseos aleatoriamente. Ven, recógeme del suelo antes de que venga algún animal salvaje. Perico se acercó y recogió con cuidado la Empanada Mágica. Pudo sentir el tremendo poder que emanaba de ella y se sintió sobrecogido. -Bien -dijo la Empanada Mágica-, ¿has pensado ya tu primer deseo? ¿O necesitas más tiempo? Perico meditó unos instantes. Era la primera vez que una Empanada Mágica le ofrecía una aproximación de Pi deseos, y no quería precipitarse. Su futuro podía depender de que eligiese correctamente sus deseos, y además, no había ninguna certeza de volver a encontrarse con una Empanada Mágica más adelante. No, aquella era una ocasión única y trascendental, un momento crucial en su vida. Tras unos instantes más de reflexión comenzó: -Ya sé cuál será mi primer deseo. Deseo que... Tuvo que interrumpirse cuando oyó que alguien le llamaba. Era una voz familiar que no conseguía ubicar. -¡Perico! ¡Eh, Perico! Que la clase ha terminado! Perico, aún desorientado, recogió sus cosas y se marchó a casa. Cuando llegó, su madre lo miró atentamente. -Perico, ¿estás bien? Te noto extraño. -Estoy bien, mamá, es sólo que he tenido un sueño muy extraño. Pero mira -dijo extrayendo un objeto brillante de su bolsillo-, por lo menos he encontrado esta Empanada Mágica en el bosque. September 11 1/2 ¿Cómo se puede convivir con un router que te odia? Es una tarea difícil, pero con paciencia todo acaba por funcionar... ¿verdad? ¿VERDAD? Sí, espero que sí.
Hoy vamos a hablar de un tema que nos preocupa a todos: la probabilidad de que al extraer dos bolas con reemplazamiento de una urna cuyo contenido se ha decidido lanzando una moneda al aire, ambas sean del mismo color, o de colores diferentes. Para ello recurriremos al Doctor Frauen Bieterstrauss, un tío que ganó la semana pasada el título en la tómbola de la feria de su pueblo. -Y bien, Doctor Batatustrauss, ¿qué opina usted de este tema? -Me parece una pregunta muy interesante y que requiere de cierto rigor para contestarla satisfactoriamente, pero como no me lo he traído le diré sencillamente que es obvio que la respuesta es 1/2. -Esa es una afirmación un tanto atrevida, Doctor Brutusstratuss, teniendo en cuenta que el público que nos observa es bastante conservador. ¿Podría defender esa teoría ante una turba enfurecida portadora de antorchas y objetos metálicos desagradablemente afilados? -Si se da el caso, supongo que podría hacerlo. Es bien conocido que la probabilidad de que una turba enfurecida con las características que usted me comenta me ataquen en las circunstancias que usted describe es de 1/2. -¡Vaya, Doctor Breflesatus! Sin duda hoy hemos aprendido mucho, pero nos indican que nuestro tiempo ha pasado y es hora del especial de Flichun-Wichun-Blehh!, el nuevo espacio de esta cadena. Muchas gracias, Doctor Berenjenatus. Y ahora, antes de irnos, plantearemos el acertijo de la semana: ¿Cuántos robles roería un roedor si los roedores royesen robles? Si crees tener la respuesta manda un SMS con la respuesta, tu nombre y tus números de tarjetas de crédito, contraseñas y demás información privada al 1-800-Me-Aburro. (Con la voz de Caralimón) ¡Habéis sido una gran audiencia, muchas gracias y buenas noches! September 09 Ritual Hipopotámico, Hipopocrático o Hipócrita Cuando Enrico Benemérico Periquez se encontró con su amigo Josefino Telerín y Trantrán, al que hacía apenas un par de horas que no veía, esbozó una sonrisa de oreja a oreja y se acercó a él a grandes zancadas.
-¡Hola, Josefino! -exclamó-. ¿Qué tal te va? -Bastante bien, Enrico -respondió el aludido extendiendo la mano para el inevitable apretón. Enrico no sólo le apretó la mano, sino que le agarró el antebrazo y le dio un par de palmaditas en la espalda-. ¿Y a ti como te va? -Bien, bien, me he echado novia, ¿sabes? Ven y te la presento. Y allá fue el bueno de Josefino en pos de su amigo Enrico, sin el más mínimo interés en él ni en su novia, malos dolores les dieran a ambos. -Aquí está, Eulalia Eulípida Eulín. Más "Hola, qué tal" sin entusiasmo, dos besos obligados y un poco de charla insulsa; y luego otro "Adiós, ya nos veremos", más besos, más apretones de manos, palmaditas en la espalda y cosas así. Y Josefino no pudo evitar preguntarse si eran realmente necesarias tantas tonterías, con Hola y Adiós bastaba, ¿no? Moraleja: Estudiar provoca daños graves en la mente y el cerebro. August 28 Sherry Sherry caminaba por una calle desierta bajo el sol del mediodía. Parecía una barriada apacible y de las blancas casitas apiñadas una junto a otra emanaban diversos olores procedentes de las respectivas cocinas. Era la hora de comer, pero a Sherry no le importaba, porque no tenía hambre. Iba vestida con un uniforme de colegiala (de ningún colegio de la zona, como tal vez podrían asegurar algunos de los vecinos, si se hubieran asomado. Llevaba el pelo recogido en dos coletas rubias, con un lazo azul en cada punta, que hacía juego con el azul marino del uniforme y la falda, azul con finas rayas rojas. No tendría más de ocho años, y parecía una niña normal. Pero no era normal en absoluto.
Sherry estaba muerta. Un coche solitario apareció por la carretera. El conductor debió de ver a la niña, pues el coche se detuvo a varios metros por delante de ella y de él se apeó un hombre adulto, de unos treinta o cuarenta años, bastante desmejorado por su gruesa complexión, con los labios muy rojos y los ojos hundidos. Se acercó a la pequeña y la saludó con una sonrisa repugnante. -Hola pequeña, ¿estás sola? Sherry miró alrededor y se encogió de hombros. -Sí -dijo simplemente. -Vaya, yo me llamo Brandon Waterfall -el nombre le venía que ni pintado, considerando la baba que asomaba por las comisuras de su boca- ¿y tú? -Sherry Meyer. -Eres poco habladora, ¿verdad Sherry? -la niña no contestó-. Bien, bien. ¿Qué haces por aquí? ¿Has terminado ya en el colegio? -Hace mucho -respondió ella, con la mirada ausente en algún punto lejano de la carretera. Waterfall echó una mirada nerviosa a las casas que tenía a su espalda y preguntó: -¿Vives aquí? -la niña negó con la cabeza- ¿Vives por aquí cerca? -volvió a negar con la cabeza-. Vaya, vaya, ¿quieres que te lleve a tu casa? -No soy de aquí. -En tal caso, ¿quieres que te lleve a mi casa? La calle no es un buen lugar para una niña como tú. Sherry se encogió de hombros. No le importaba lo más mínimo. Waterfall, por su parte, sintió un leve mareo a causa de la emoción e invitó a la niña a subir al coche. Se montó despacio y se acomodó en el asiento del acompañante. Waterfall ocupó el asiento del conductor y observó a la niña ponerse el cinturón de seguridad con cuidado. -Deberías ponértelo -dijo ella con tono sombrío-. Es peligroso no hacerlo. -Tranquila muchacha, soy un buen conductor, no lo necesito. Además, llegaremos pronto -dijo guiñándole un ojo y babeando un poco al tiempo que le ponía una mano sobre la rodilla desnuda que asomaba bajo la falda. "Está helada, pero yo puedo arreglar eso", pensó mientras conducía a toda velocidad. Tomó una curva sin visibilidad y se salió de la carretera. Condujo por un camino de tierra hasta una casa lejos en mitad del bosque. Allí estarían tranquilos, sin interrupciones. Waterfall llevó a Sherry arriba, a un dormitorio frío e impersonal, y la hizo sentarse en la cama. Se le veía nervioso y sudaba copiosamente. -Siéntate, ponte cómoda. Sherry permaneció de pie, impasible. -¿Es usted un violador? -preguntó con inocencia. -¡Cómo! Qué cosas dices muchacha, ¿dónde has oído una palabra así? La niña se encogió de hombros y no respondió. El tipo se acercó lentamente a ella y comenzó a acariciarle el pelo. -No me toques -susurró con una voz tan helada que Waterfall retiró la mano sorprendido. Luego volvió a intentarlo, pero algo no iba bien-. He dicho que no me toques, cerdo -repitió. Waterfall sintió que el pelo de la niña ya no estaba tan suave como creía y se apartó horrorizado para mirarla, y lo que vio casi le para el corazón. El rostro de Sherry, que un segundo antes era como el de cualquier niña inocente de ocho años, se había vuelto mortalmente pálido. El pelo estaba enmarañado y en sus ojos brillaba una mirada siniestra. Dio un paso hacia él... y él retrocedió un paso. -¿Qué quieres de mí? -preguntó, con el corazón en un puño. Sherry, o lo que fuera, se encogió de hombros. Cuando abrió la boca, su rostro estaba tan desencajado que no podía articular palabra. Alargó una mano putrefacta y trató de agarrar la corbata del señor gordo y tembloroso que había ante ella, pero antes de que pudiera lograrlo, éste salió corriendo, tropezó y cayó rodando escaleras abajo. Y la sombra de la muerte se iba acercando. Gateó hacia la puerta, pensando en lo irónico que era que normalmente él era el perseguidor, y otra la víctima aterrorizada. Abrió la puerta y salió corriendo hacia el coche. Lo puso en marcha y salió derrapando sin mirar atrás. Cuando llegó al cruce con la carretera principal aceleró con fuerza y no se dio cuenta del camión que se le echaba encima hasta que salió volando a través del parabrisas y chocó de cabeza contra un árbol. Cerró los ojos y antes de sumirse en la inconsciencia de la muerte lo último que vio fueron los rostros horribles de muchas niñas muertas. August 24 Baile social Nibus se había retirado a un extremo de la sala con su bebida, un
caldo oscuro cargado de alcohol suficiente como para hacer arder mil
antorchas durante mil años. O al menos eso le parecía a él en aquél
momento, tan fuera de lugar como una cabra en un bote. En estas cosas
tan alegres pensaba, o quizá en otras parecidas, cuando su mirada se
fue a posar en lo que realmente le había hecho cambiar de opinión con
respecto a la idea de acudir al maldito baile: Ravenna.
La vio llegar con un reluciente vestido de vivos colores, un extraño conjunto blanco virginal combinado con discretos volantes escarlata. O rojo pasión, según quien mirase. Para Nibus, sin duda, era esta última opción, pues no pudo evitar que su corazón se encabritase al contemplar, aunque fuera desde el otro extremo de la sala, semejante esplendor, belleza y demás epítetos que no hacen justicia a la magnificencia que el pobre muchacho estaba contemplando. Sus pies, agentes enemigos infiltrados en su cuerpo, le hicieron caminar hacia ella como un pedrusco que se precipita hacia el suelo. Y lo cierto es que para sus adentros esa comparación era de lo más apropiada: se sentía torpe como una roca atravesando la sala entre corrillos de gente importante que discutía cosas importantes; precipitándose a un final incierto y, con toda probabilidad, fatal para su salud. Al acercarse percibió que el vestido en realidad no era blanco como él había supuesto, sino de una tonalidad extraña que su vista se resistía a clasificar entre azul claro, amarillo, rosa pálido, violeta, tirando a naranja... . En los últimos metros de su aproximación se olvidó por completo de los posibles colores del maldito vestido y quedó cautivado por la perfección natural de Ravenna, la forma en que sus labios dibujaban sonrisas de esas que van traicioneras a clavarse directas al corazón, la majestuosidad con que los oscuros rizos de su cabello caían sobre sus hombros y espalda... el pobre Nibus casi se desmaya al imaginar la posibilidad de que tal vez estuviese babeando. Ojalá no, y se sintió mareado sólo de pensarlo. Ravenna estaba rodeada de cotorras que no paraban de reírse tontamente, enfundadas en extraños vestidos de colores chillones y agitando abanicos a juego, y la verdad es que no hacía tanto calor. Ella respondía a su parloteo sin sentido con leves sonrisas y comentarios breves, que las demás aplaudían por su ingenio o porque simplemente no podían escapar a su embrujo: sencillamente era imposible no admirar/adorar a Ravenna. -¡Mirad! -exclamó una de las cotorras justo cuando Nibus llegaba a su altura-. ¡Es el capitán Olber! Y allá salieron todas corriendo a pasitos cortos (por culpa de esos vestidos y zapatos incómodos, sin duda) a saludar al joven capitán Olber, el nuevo héroe nacional (o algo así), que acababa de llegar con su joven esposa. -¡Mi señora! Permitidme deciros que vuestra belleza, gracia y porte son tan cercanos a la perfección que sin duda los dioses mismos deben de estar ahora contemplando con envidia lo que mis humildes ojos se esfuerzan por creer real y no una ilusión de mi mente creada con el único objetivo de hacerme olvidar todo mal y atisbo de vulgaridad que existe en el mundo. -Sois muy gentil, señor Goodwind. Era ese maldito juglar que tenía locas a todas las malditas mujeres de la ciudad (a Nibus todo le parece maldito esa noche, excepto Ravenna). Había dejado a sus colegas interpretando una musiquilla de fondo a la que nadie prestaba atención y había ido directo a decir todas aquellas bobadas. Bobadas que, por otra parte, a Nibus le habría gustado ser capaz de decirle a ella. Maldito juglar, se dijo, una vez más. -Por favor, llamadme Larley, mi señora -Larley Goodwind se inclinó en una exagerada reverencia que acercó su cabeza peligrosamente al suelo-. Algunos amigos me llaman Lar, pero me hace sentir como si fuera una vaca pastando, no sé por qué. Ravenna se rió abiertamente (malditas vacas). Ése era uno de los chistes de Larley con respecto a su nombre. Otro era que le llamaban Larl, pero que no sabía si realmente lo llamaban a él o es que estaban tan borrachos que no podían despegar la lengua del paladar. Al parecer, ante tan elevada dama, era más apropiada la vaca pastando. Y Nibus allí plantado, mirando y escuchando sin decir esta boca es mía, en una posición en la que cualquiera que mirase hacia ellos pensaría que estaban los tres charlando tranquilamente. Pero no, Nibus callaba y escuchaba, preguntándose si no sería mejor dar media vuelta cuando aún estaba a tiempo. -Os he escuchado tocar el laúd y poseéis ciertamente un talento sin igual -decía Ravenna, con una voz dulce y agradable. Nibus no sabía si era una voz hecha para cantar o no, y la verdad, le daba igual. Larley pasó los dedos distraídamente sobre las cuerdas y arrancó unas notas apenas audibles por culpa de los otros juglares. -No es verdadero talento -afirmó, y Nibus sospechaba con razón que estaba a punto de decir más bobadas-, sino inspiración que me da la habilidad de pedirle a estas cuerdas que hagan maravillas. Si esta noche tenéis una opinión tan elevada de mi interpretación se debe sin duda a que vuestra hermosura me inspira de forma tal que mis dedos, inconscientes, se afanan en producir melodías acordes con vuestra delicada beldad. (Malditas bobadas) -Oh, Ravenna, ahí estás. Era un hombre mayor, con un montón de medallas en el pecho, rodeado por una multitud de gente importante que hablaba de cosas importantes (al parecer, de Ravenna en ese momento). Ella se dirigió a ellos y dejó a Nibus con Larley. -Con la de mujeres que hay por aquí, ¿por qué has tenido que soltarle todas esas cosas precisamente a ella? -Nibus, amigo mío -dijo Larley pasándole un brazo sobre los hombros-, te diré por qué: porque es la única de por aquí a la que no le intereso. Y le guiñó un ojo a un Nibus estupefacto. -Además -prosiguió-, no puedes culparme por ser humano y rendirme ante las cosas bellas que hay en el mundo. -Por lo menos podrías habérmela presentado, para romper el hielo, ya sabes, a ti que se te da tan bien. -¿Cómo? ¿Y que crea que eres un cualquiera que se codea con juglares por ahí? -Larley fingía estar escandalizado-. Vamos, vamos, tienes que hacer acopio de valor y acercarte a ella. Dentro de unos minutos conde y condesa abrirán el baile oficialmente, y cuando eso suceda tienes que invitarla a bailar. Eso te dará la oportunidad de acercarte (mucho) a ella y hablar de cosas sin importancia, o de lo que te dé la gana. Pero no le digas lo guapa que es, seguramente está harta de que se lo digan. Y no vas a superar lo que le he dicho yo, así que ni lo intentes. En el fondo te he hecho un favor, ¿sabes? -Larley se rió, Nibus no parecía muy convencido-. Así que adelante, yo voy a ocupar mi puesto, a anunciar el baile, a hacerle cosquillas a las cuerdas de esta ricura mientras los invitados se unen al conde y la condesa en el baile, y quiero verte allí con Ravenna. -Gracias, supongo -logró articular Nibus, un poco abatido, con su estado de ánimo situado en ese momento de calma antes de la tormenta, porque sabía que en menos de dos minutos iba a convertirse en un saco de nervios, con el corazón desbocado, la vista nublada y los pensamientos centrados en "por favor, por favor, ojalá no haga el ridículo y ella acceda". -La alternativa es quedarte mirando como un tonto (y quizá tener que soportar parloteos de los militares jubilados de allí) -hizo un gesto con la mano- o sacar a bailar a alguna como Tamy -y señaló hacia otro lugar, en el que las cotorras se apiñaban alrededor de alguien, presumiblemente el capitán Olber. Nibus no sabía quién era Tamy, ni falta que hacía porque todas se comportaban igual. Un escalofrío le recorrió el cuerpo-. Bien, veo que estamos de acuerdo. ¡Suerte, compañero! (Maldito Larley) Tras un breve pero intenso intercambio social, Ravenna volvía a estar libre, y hacia ella se dirigió Nibus, con los nervios a flor de piel y preguntándose qué narices podría decir para no hacer el ridículo espantosamente. August 02 Persecución II Cuando Henry I'mafraidIdon'thaveanyspecialpowers entregó su solicitud de dimisión, esperaba no volver a aparecer en ¡Por la cara! El espacio aburrido. Su decepción fue mayúscula cuando apareció en la presente entrada. Su preocupación más reciente, no obstante, era acudir al servicio, y tras comprobar el nuevo modelo de cisterna preventiva, salió del edificio rumbo a los confines del olvido. Esa fue la última vez que se vio a Henry I'mafraidIdon'thaveanyspecialpowers en ¡Por la cara! Por otra parte, el personaje de Albert Chinchaqueyosíquetengo se fue de viaje y fue reemplazado por Wachu, el nuevo actor en prácticas. La excusa oficial era que Wachu era un primo lejano de Albert Chinchaqueyosíquetengo que acababa de llegar a la ciudad en busca de trabajo para mantener a toda su familia. Así las cosas, el guión exigía que Wachu destacase en algún aspecto y que consiguiese algo, como por ejemplo a encontrar a Sara, dado que el señor I'mafraidIdon'thaveanyspecialpowers se había rendido. El problema era que no sabía por dónde empezar, así que Wachu, consciente del peligro, se tomó unas vacaciones en espera de que Sara o Ramiro volviesen a aparecer cerca del espacio aburrido. Durante ese tiempo Wachu empleó su tiempo en vaguear y en comprar chocolate, jugar al Monkey Island y leer libros extraños que le sumieron en un estado de locura profunda. Todo esto, como es natural, resultó completamente inútil cuando la mañana del miércoles 1 de agosto recibió una carta que cambiaría su vida, la de su familia y el mundo en que vivía. --------------------- En otro orden de cosas, la palabra de esta semana es "Above", es decir, encima pero sin tocar. Los conejos sádicos bendigan a mis lectores. O no. August 01 Frases Hechas I Después de algo más de un mes sin dar palo al aguda, hoy tiramos la casa por la ventana y ofrecemos una entrada diferente de las habituales paranoias aburridas para dedicarle unos minutos a la cultura, esa gran desconocida. En concreto, para hacerle caso al título, vamos a explorar una parte no tan desconocida que está presente en muchos momentos de nuestra vida cotidiana sin darnos cuenta: los dichos, frases hechas y refranes. Pero, rompiendo un poco con el lenguaje frío de la introducción, debo aclarar que no voy a analizar exhaustivamente punto por punto el refranero español y los centenares de frases hechas que pueblan nuestras conversaciones y escritos. No, puesto que aquí escribo lo que me da la gana (con permiso de mí mismo) voy a ensañarme con un par que he seleccionado: "El hábito no hace al monje" y "Aunque la mona se vista de seda, mona se queda". Convendrán ustedes, estimados lectores, en que tales dichos son ampliamente conocidos desde el más bajo rufián hasta el más refinado cortesano (por algún motivo absurdo se considera que un habla plagada de refranes y dichos se corresponde con un registro vulgar...). Estas inocentes frases son esencialmente iguales, aunque cambiando al monje por una mona (comentarios aparte). ¿Qué queremos decir con esto? Todos lo sabemos también: que por mucho ornamento, vestimenta, maneras y apariencias varias con que un individuo trate de disimularse, su verdadera naturaleza permanece inalterable. En resumen, que aunque a la mona la vistan de seda, mona se queda, habla por sí solo y en este caso pocas palabras bastan para todos, buenos y malos entendedores. Algo así resulta evidente: todos lo hemos sabido desde siempre. Algunos menos avispados (como un servidor) tal vez no se dieran cuenta cuando eran pequeños y el mundo era un lugar tranquilo y apacible, pero con el paso del tiempo la verdad resultó más que obvia. En este punto a más de uno se le arrugó la nariz y se paró a pensar, sintiendo que algo no andaba bien. No había que pensar, sólo mirar alrededor. Ahí, a todas horas, vayamos donde vayamos, alguna mona se empeña en vestirse de seda. Joyas, maquillaje, coches relucientes, ropa (o más bien no-ropa) de hetaira barata, rejas recién pintadas y toda clase de absurdos empeños por aparentar tener dinero, ser mejor, ser más guapo o más "guay". De modo que todo el mundo sabe que la seda no cubre los defectos, saben que todos lo saben y aún así se empeñan en seguir. ¿No será que me equivoco y en realidad no lo saben? Pero no, trato de ser optimista. TIENEN que saberlo. Incluso teniendo en cuenta el factor autoengaño humano, es incomprensible. Pongamos un ejemplo: Federica Saián vive en un modesto pisito en el centro de la ciudad con su marido y su hijo pequeño, que es un desastre. Su marido en ocasiones se deja un vaso sobre la mesa para tomarse un refresco y ahorrar agua lavando vasos. Su hijo juega con sus juguetes en su habitación y una sábana cubre el sofá para que no se ensucie. La ropa se tiende en la terraza y, como es normal, existe un cuarto de baño dedicado a esas necesidades naturales que todos tenemos. Cuando la señora Saián recibe la visita de su amiga Teresa Mons, los juguetes se guardan de forma ordenada en un armario en el que no caben, los vasos se lavan y se colocan de forma pulcra y ordenada casi al milímetro, la sábana se retira para mostrar el sofá, la ropa se esconde y el cuarto de baño se cierra. El niño se peina y su ropa es impecable. Cuando Teresa llega, alaba a Federica (aunque en realidad sepa que todo es artificio). ¿La moraleja? Hay dos: una es que el culo de las visitas siempre mancha menos que el nuestro y la otra es que la gente rebosa hipocresía por cada poro de su piel, haciendo juicios superficiales y, sabiendo que los demás lo van a juzgar de forma superficial, aparentando ser lo que no se es o como no se es. La tercera moraleja podría ser que la gente que aparenta mucho no caga... ¿No es un poco estúpido? Hoy en día no es importante ser el mejor, ni ser bueno, sólo basta con parecerlo. Y la verdad es, señores, que las apariencias engañan. June 29 Persecución Henry I'mafraidIdon'thaveanyspecialpowers estaba sorprendido de que en ¡Por la cara!, el espacio aburrido, hubiesen actualizado dos días seguidos. Esa conducta tan sospechosa animó a Henry I'mafraidIdon'thaveanyspecialpowers a investigar la causa de tan poco frecuente acontecimiento. Su compañero de trabajo, Albert Chinchaqueyosíquetengo, tenía grandes poderes psíquicos, y se ofreció a ayudar introduciéndose en las mentes de sus vecinas. -¿Eso nos ayudará a resolver el misterio? -No -admitió Albert-. Pero siempre es un reto entrar en la mente de una mujer. Henry suspiró y salió a la calle. No tenía ni idea de hacia dónde iría, pues sólo conocía el mundo de más allá a través de internet y algo de la tele. Y claro, su ciudad no era lo suficientemente importante como para salir en películas, así que allí estaba, plantado en el portal mirando la gente y los coches pasar, esperando que sucediese algo que hiciera avanzar la trama de alguna forma. Si Dickens le hubiera visto allí, parado esperando una coincidencia increíble, le habría dado dos collejas por iluso, pero luego se habría quedado con la boca abierta al ver lo que estaba a punto de pasar. Porque la coincidencia llegó, ciertamente, llegó en forma de autobús del que se bajó una adolescente de brillante cabello pelirrojo... y se alejó calle abajo. Ahora Henry está recibiendo una llamada mental entrante de Albert. ¿Henry? ¿Me recibes? Seré breve, hay demasiada gente pensando en los alrededores, debe de ser la hora de la siesta. La muchacha pelirroja que se acaba de bajar del autobús es Sara. Síguela y te conducirá a Ramiro, esa es la clave que necesitas para encontrar a Noth y resolver el misterio. Henry colgó la mente y salió corriendo y casi estuvo a punto de morir salvajemente atropellado por un coche que circulaba a una velocidad moderada y acorde con los límites de velocidad impuestos para el tramo en que se encontraba. Vamos, que cruzó sin mirar como el idiota que era. Cuando por fin llegó a la esquina, no había ni rastro de Sara. Sigue esa calle hasta el final. Capto el rastro de su mp3 débilmente. Corre o la perderás. -¿¿Su mp3?? -preguntó Henry mientras corría. Claro, es una mujer, no puedo entrar en su mente, es demasiado complicada para mí. Henry siguió corriendo y a lo lejos divisó a Sara entrando en un centro comercial. La siguió como pudo, abriéndose paso a codazos entre la concurrencia. Por el alboroto parecía que se había metido en plena revuelta civil o algo así. Pero no, la explicación era mucho más sencilla: era el día nacional del centro comercial y todos los centros comerciales regalaban sus productos durante las 24 horas que duraba el evento. Un saqueo en toda regla. -¡Albert! ¡No la veo! ¡Esto es.. eh, señora, esa chaqueta es mía, devuélvamela! ¡Albert, esto es un caos! ¿Dónde está? Está parada en la entrada del cine. Quizá está esperando a alguien. Corre, corre, corre... Henry se abrió paso a empujones, codazos, gritos, mordiscos y algún que otro tirón de pelos, gateó, se arrastró, fue pisoteado, pisoteó a otra gente, un tipo con brazos que parecían vigas le dio un televisor y una anciana de las que se cuelan en las fruterías se lo arrebató sin esfuerzo, un perro (o algo parecido) le mordió una pierna, y por fin llegó al cine, lejos del gentío. Allí no había nadie. Quizá ella ya se había ido. No se ha ido, sigue parada en la puerta. Henry se acercó más a la entrada y lo vio: en el cubo de basura estaba el mp3, encendido, reproduciendo la banda sonora de Monkey Island. Tenía pegado un trozo de papel amarilló. Lo examinó por ambas caras y quedó perplejo. Por un lado decía "Libertad". Por el otro lado decía "LeChuck". ¿Qué diablos significaba todo eso? ¿Y por qué en su primera aparición había tenido que correr bajo el sol, atravesar una multitud de gente enloquecida y arrastrarse mientras le pisoteaban? No es justo, pero no te preocupes, yo te apoyo. Estaré jugando al Monkey Island, si quieres algo, dame un pensamiento. -Cerdo. Te he oído. June 28 Wachu va a la guerra Desde el frente nos llegan noticias aterradoramente aterradoras. Aterrorizados de los terroríficos terrores que aterrorizan a la población, nos aterroriza aterrorizarles con las terroríficas noticias que les traemos: La familia Wachu va a la guerra. Este desconcertante hecho ha desconcertado de forma desconcertante a los más desconcertados miembros del desconcierto general, lo que desconcertantemente nos ha llevado a una desconcertante situación de desconcierto. Más noticias a continuación. De forma alarmante y sin que se haya dado la alarma es alarmantemente alarmante que la alarma no se haya dado. Más noticias a continuación. Por otra parte, destacar que no hay ningún hecho destacable que pueda ser destacado. Más noticias a continuación. Todos los afortunados que tengan la fortuna de jugar con fortuna a la rueda de la fortuna en las próximas desafortunadas seis horas tendrán la fortuna de ser afortunadamente premiados con una fortuna en monedas de chocolate de la fortuna. Más noticias a continuación. Si todo esto te ha parecido una tonta tontería, tontamente puedo afirmar que es tonto plantearse tontamente si te ha parecido una tontería, pues es cabal, claro y tonto que es una tontería. Y sin más, fin. Una foto de Wachu y su familia en la guerra: June 25 Plop, El Viaje Plop. Estaba en una sala en penumbra, sentado en una silla. Las paredes aparecían manchadas de una sustancia sospechosamente marrón rojiza, a medio camino entre el óxido y la suciedad más absoluta. Una bombilla desnuda colgaba del techo luchando débilmente contra las sombras, que ganaban la batalla. Se levantó de la silla, que crujió de alivio al sentirse libre de su peso. Al hacerlo una voz emergió de las tinieblas. -Ah, ya has despertado... -¿Quién está ahí? Fuera del círculo (si es que se podía llamar círculo) de luz, el vacío reinaba, y la voz parecía surgir de todas partes al mismo tiempo. -Te esperaba, aunque debo reconocer que has tardado más de lo que creía -un anciano dio un paso hacia la luz-. Bienvenido, Plop. -¿Plop? -Así es, a partir de ahora te llamarás Plop, y no discutas, el tiempo corre en nuestra contra. ¡Debes salvar el mundo! Plop miró al anciano visiblemente perplejo, preguntándose si no habría caído en manos de un majara total. Desde luego la salida de la habitación, si había, no se veía por ninguna parte. Y además, por lo que sabía, la habitación podía ser enorme y estar bajo tierra. Negras perspectivas sin duda. Y mientras tanto el anciano seguía hablando, ¿qué demonios quería? -...atravesar los valles de Tururú, cruzar el ancho río de Guada-guada y allí, en el poblado de los allíenses, encontrarás un poderoso artefacto que te permitirá salvar el mundo. -Mire, yo no me llamo Plop ni voy a... -¡Claro que te llamas Plop! Yo soy el que sabe de esto muchacho, yo digo que te llamas Plop y te llamas Plop, yo digo que debes salvar el mundo y debes salvar el mundo, así que adelante, y toma, llévate esta cucharilla, regalo de la casa. El anciano agarró a Plop del hombro y lo llevó a rastras fuera de la luz, abrió una puerta oxidada y de un empujón le hizo atravesarla. Luego cerró tras él y Plop se encontró solo de nuevo, y sin tener ni idea de dónde estaba, dónde iba o dónde narices habían ido sus malditas ideas. Y así, cucharilla en mano, Plop inició su viaje. June 21 The Princess Witch I Érase una vez una princesita encantadora que vivía en el País de los Sueños Maravillosos. Todas las mañanas la princesita empleaba horas en ponerse sus vestidos favoritos de vivos colores y en peinar su largo y sedoso cabello. Por las tardes asistía a las lecciones del profesor Tramson y, más tarde, hacia la caída de la noche, el mago del reino, el Gran Owen, le enseñaba los misterios del universo infinito y trascendente. Pero un día, cuando la princesita contaba dieciséis años, el Gran Owen fue expulsado del reino, condenado al exilio hasta el fin de sus días. Las murmuraciones comenzaron en seguida, a todos les parecía increíble que echaran de esa forma al primer mago que no estaba loco ni era malvado (ni ambas cosas a la vez) que había tenido el reino en muchos años. Poco después de aquello el rey cayó enfermo aquejado de una misteriosa enfermedad que los más sabios sanadores del reino no conocían. El rey mandó llamar al gran Owen, pues estaba seguro de que sólo él podría ayudarle. Partieron emisarios en todas direcciones, por tierra y mar, y durante dos semanas más el rey aguantó como pudo, aguardando las noticias y deseando que llegase el mago. El reino entero estaba consternado y muchos no pudieron evitar recordar el periodo de angustia que vivieron en los días cercanos al nacimiento de la princesita, la mañana en que la reina dio su vida para crear otra. Al cabo de esas dos semanas ningún enviado regresó, ni se tuvieron noticias del mago y el rey abandonó el reino para siempre. La tristeza invadió cada rincón del reino, y pronto se alzaron voces en contra del mago, a quien culparon de inmediato de la muerte de su soberano. Las amas de casa suspiraban por la dulce princesita, a la que habían privado de su padre a tan temprana edad, y con la responsabilidad de gobernar un reino tan amplio como el País de los Sueños Maravillosos. Y así, el día de su decimoséptimo cumpleaños la princesita fue coronada entre vítores, aplausos y miradas apasionadas por parte de los mozos cortesanos. Y de entre toda la multitud sólo una persona no aplaudía ni sonreía a la nueva reina. Sólo una persona observaba, temblando de miedo, lo que sucedía en la plaza. La Princesa Bruja ahora controlaba el reino. June 18 Plop Mojó la pluma en el tintero. Plop. Parpadeó, desorientado. Miró a su alrededor y poco a poco tomó conciencia de dónde estaba. La mesa, la cama, los muebles... sí, aquello parecía su habitación de siempre. Y sin saber por qué, notaba algo extraño. Miró el papel que tenía ante sí, una sola palabra estaba escrita al principio: Plop. Miró la pluma que aún sostenía, de cuya punta una traicionera gota de tinta amenazaba con escaparse y se preguntó por qué demonios estaba escribiendo con una pluma. Es más, se preguntó de dónde narices había sacado aquella pluma y el tintero. En estos pensamientos estaba cuando un golpeteo en la ventana atrajo su atención. Se levantó y fue a mirar de qué se trataba, hallando para su sorpresa que eran sus ideas las que se reían de él al otro lado del cristal. Abrió la ventana con tal violencia que quebró el cristal (genial, la bronca que me va a echar mi madre) y casi se cae al patio tratando de alcanzar a la traviesa maraña de ideas que revoloteaba risueña fuera de su alcance. -¡Tú, vuelve aquí! -fue lo mejor que se le ocurrió decirle. Se subió al alféizar y con cuidado trató de alcanzarlas, pisando con cuidado y agarrándose con una mano al marco de la ventana, luego a la pared desnuda y más tarde a la esquina, justo por encima de las cuerdas de tender del vecino de abajo. Siguió a las ideas al interior de la viviénda, recolgándose peligrosamente en el tendedero, que a punto estuvo de ceder y, con paso vacilante, exploró las habitaciones solitarias (por suerte) del piso del vecino. Encontró el objeto de su deseo junto a la puerta principal y éste, al percatarse de que había sido descubierto, se coló por la cerradura de la puerta, escapando por el momento. Sin perder un segundo se acercó a la puerta, la abrió con facilidad desde dentro y salió al rellano. Sus ideas iban ya lejos escaleras abajo, así que las siguió saltando los escalones de tres en tres con tanta velocidad como podía. Al llegar a la calle una furgoneta de reparto amarilla le impedía ver por dónde se habían ido sus resbaladizas ideas. En el lateral, con letras rojas, se leía "PLOP". Cruzó la calle mirando hacia todas partes, buscando las malditas ideas; la gente se apartaba un poco al verle dar vueltas hasta que al final localizó lo que buscaba junto a un buzón de correos. Corrió cuanto pudo y se avalanzó sobre ellas. Justo cuando iba a atraparlas, las cambiantes y frágiles ideas hicieron "plop" y se desvanecieron, y entonces se encontró cayendo... June 05 Escribir Era dueño del bolígrafo. Lo esgrimía con total impunidad, creyéndome superior a él. Pobre de mí, que estaba atrapado. El aparentemente inocente utensilio me controlaba, me instaba a escribir y a escribir, letra tras letra, palabra tras palabra, hoja tras hoja... hasta que la tinta se acabó. Pero no me libré de su yugo. No tan fácilmente. Lo necesitaba, no podía vivir sin ello, y no tuve más remedio que conseguir otro bolígrafo. Pasó el tiempo, las hojas se amontonaban rellenas de cursiva caligrafía, los bolígrafos gastados se desperdigaban por el suelo, confundiéndose con los restos de lápices gastados, portaminas vacíos y demás accesorios. Y la escritura nunca dejaba de fluir. Daba igual lo que escribiese: alegría, tristeza, vida, muerte, aventura, aburrimiento, ir, venir, verbos, nombres, apuntes, diarios, historias inventadas, listas de la compra... era lo mismo, el poder de esas letras me mantenía cautivo, incapaz de huir o, mejor dicho, de regresar a la realidad. Cada nueva línea me iba adentrando en un mundo desconocido y fascinante a la vez que familiar y aterrador. Criaturas terribles, amores imposibles, éxitos rotundos y estrepitosos fracasos se entremezclaban a lo largo y ancho de las interminables hojas que poco a poco pasaron a alfombrar mi habitación. Y cuando parecía que todo había terminado, seguí escribiendo en las paredes. Inventé fórmulas, teorías, vidas de otros, morí de mil maneras y nací en mil lugares diferentes; en el techo describí toda clase de planetas y formas de vida superiores; en los bordes de la ventana compuse sonetos a la libertad; en el dorso de la puerta épicas batallas se sucedieron, y más allá del umbral... la historia continuó. Pobre de mí, que creía que todo terminaría con aquel fatídico bolígrafo negro. Pobre de mí, que pensé que todo llegaría a su fin con las hojas de papel. Pobre de mí, que jamás terminaré de escribir. Era dueño del bolígrafo. Era mi bolígrafo. Pero él era dueño de mí. Seguiré escribiendo. June 02 Por qué no quiero entrar en clase Aquí van algunas razones que se pueden esgrimir cuando el descanso entre clase y clase se agota y es hora de regresar al interior de ese terrorífico lugar que es el aula: -Aquí fuera hace un día precioso. -Hace un día horrible e interfiere en mis ánimos. -Fuera se está mejor. -Lo que va a explicar ya me lo sé... -... y si no, lo volverá a explicar mejor el próximo día. -Me da miedo entrar. -Sé que mis piernas me impedirán entrar, les ordene lo que les ordene. -Soy alérgico a las bancas... -... y a las mesas... -... y a la tiza... -... y al/la profesor/a. -Unos enanillos verdes me amenazaron con matarme si entraba. -Tengo la intuición de que no debo entrar. -Estoy preocupado por mi ordenador, debería volver a casa a comprobar que está bien. -Tengo sueño. -Me duele [cualquier parte del cuerpo]. -Mi perro se comió los apuntes (sustituible por canario, gato, etc). -Mi perro se comió al profesor (sustituible por canario, gato, etc). -Mi perro se comió las tizas (sustituible por canario, gato, etc). -Mi perro se fue al caribe y no ha vuelto (sustituible por canario, gato, etc). -Me encantaría, pero no quiero. Y hasta aquí todas las que se me ocurren. Se pueden introducir montones de variantes mucho mejores, pero eso os lo dejo como ejercicio (frase mágica). Algunos objetarán que en esa lista no está una de las más importantes: "Ahí dentro me aburro", pero es que hemos considerado que tal eventualidad es sumamente improbable y por ello ha sido suprimida de la lista. |
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