| Noth Schwa's profile¡Por la cara!PhotosBlogLists | Help |
|
May 29 En mis sueños... En mis sueños el coche iba demasiado rápido. Sentía cómo los baches me hacían rebotar sobre al asiento y pensaba que volaba... Por suerte pronto llegamos a nuestro destino. María y yo nos bajamos los primeros y nos internamos entre los árboles. A nuestro alrededor el paisaje sólo mostraba el gris de las cortezas y el blanco de las copas nevadas, con un toque de un oscuro indefinido que alfombraba el suelo, mezcla de tierra, nieve y hojas secas tiempo atrás. Yo iba detrás de María, encogido. No sé si de frío o por el temor que me inspiraban los enormes abejorros que nos sobrevolaban. El apicultor era un hombre recio, con camisa de cuadros y barba de dos días y poco dado a la conversación. Nos dio unas vagas indicaciones que tuvimos que interpretar largo y tendido antes de comprender su verdadero significado. Sin embargo, fue de agradecer que por fin nos alejáramos de tan horrible y marchito lugar. Entramos en la casa todos a una. Las paredes grises eran de piedra basta, con un estilo que mucho me temo me recordaba mucho más a una mazmorra medieval que a una adorable casita de campo. -¡Ya estáis aquí, qué bien que hayáis llegado! -nos saludó una mujer que se acercaba a nosotros desde el otro lado del pasillo con los brazos abiertos. -Es mi tía Marta -me comunicó María. Se me revolvieron las tripas con la noticia, pues algo en mi interior me decía que la última vez que la había visto había terminado encerrado en una habitación estudiando o algo peor. -Mejor nos vamos, ¿no? -pregunté casi suplicante. Atendiendo a mis ruegos, nos desviamos por una puerta lateral mientras Marta saludaba al resto y los hacía pasar a alguna otra estancia. Caminamos por el enorme laberinto de pasillos de piedra (una mazmorra, no dejo de repetirme que era una mazmorra) hasta que llegamos a una pequeña habitación en la que, aparte de la puerta por la que habíamos llegado, sólo había una puerta más, justo enfrente. Antes de darnos tiempo a acercarnos, oímos un fuerte golpe y el ruido de jaleo más o menos lejano. -¿Qué es eso? -pregunté en voz alta con toda mi inocencia. -Deben de ser Juanma, Laura y los otros, que les han dado la hora del recreo y se estarán peleando -fue la respuesta lógica y natural que obtuve. Yo no mencioné lo extraño que me parecía la palabra 'recreo' a las doce de la madrugada y fingí haberlo comprendido. Todavía estaba yo tratando de digerir semejante incongruencia cuando la puerta se abrió de súbito y entraron los antes mencionados, iniciando lo que podría calificarse de batalla campal en la diminuta habitación. Sin saber cómo, nos las arreglamos para salir de allí -tirando a una neurótica escaleras abajo, todo hay que decirlo- y nos plantamos en otra habitación segura. -Ve a buscar a Eli -fue la propuesta de María-, que seguramente la pobrecilla estará por ahí aburrida en alguna habitación oscura. -¿Yo? Pero si yo no sé dónde está -me quejé-. Ven conmigo y ayúdame a buscarla. -Si es tan sencillo como esto, ven -la seguí y fui escuchando sus indicaciones a medida que avanzábamos-: Avanza por la derecha hasta que encuentres una puerta a la izquierda, atraviesa la cocina y continúa más allá del pasillo naranja, luego gira de nuevo a la derecha y sigue hasta el final. Y detrás de esa puerta tiene que estar Eli. ¿Has visto qué fácil? Y tuve que admitir que así era. Asombrosamente fácil. Abrimos la puerta y, en efecto, allí estaba Eli, completamente aburrida. -Gracias por sacarme de aquí, en serio, no sabéis lo que me estaba aburriendo ahí -nos dijo. -Me lo imagino -dije yo echando un vistazo a la oscuridad más allá de la puerta- mucha diversión no parece haber ahí dentro. Bueno, puedes pagarnos el haberte sacado de tu confinamiento dándonos una vuelta en coche. Ante mi propuesta se le iluminó la cara, nos tomó a ambos de la mano y tiró de nosotros mientras nos conducía a dondequiera que estuviera aparcado su coche. Lo siguiente que recuerdo es que volvía a ser de día y los tres estábamos en su coche, camino a quién sabe dónde y quién sabe por qué. No iba mal la cosa hasta que alguna clase de loco aburrido (mira, ese coche se parece al mío) se nos echó encima y la pobre Eli, sin más remedio que dar un volantazo, echó su propio coche fuera de la carretera y fuimos a caer... en lo alto de las vías del tren. A pesar de que lo lógico habría sido detenerse, aquella situación ahora era mucho más interesante y divertida que la original, así que continuamos por allí hasta entrar en un túnel. Cabe destacar que las vías eran colgantes, así que también carecía de lógica quedarse allí parados cuando el suelo estaba a muchos metros bajo nosotros. En el túnel cambió el color azul que había predominado durante el resto de la historia y cambió a rojo intenso, como si en lugar de una estación subterránea hubiésemos alcanzado una fundición o, incluso, si nos dejamos llevar por la imaginación, una forja enana. El coche seguía sobre la vía, guiado por nuestra diestra conductora, y las vías seguían lejos del suelo, plantadas allí por quienquiera que las hubiera construido. Mirando hacia abajo vi un tren, rojo óxido uniforme, y pensé que tal vez podríamos aterrizar sobre el techo. Le transmití mi idea a Eli, pero ella tenía otra mucho mejor. De frente se nos acercaba un tren, impunemente a toda velocidad, cómo sólo los trenes saben ir, y hacia la derecha un túnel dentro del túnel bajaba hacia el piso inferior. A una velocidad tal que apenas me dio tiempo a verlo, de un hábil volantazo nos colamos en la rampa y comenzamos nuestro vertiginoso descenso. -¡Enciende las luces, está oscuro! -grité, no sé bien por qué, ya que una vez que las luces estuvieron encendidas mi orden fue-: ¡No! ¡Apágalas, si no sabrán que estamos aquí! También fui obedecido esta vez y seguimos bajando a oscuras. Lo que sigue es confuso. El coche salió disparado y se estrelló entre las vías, donde quedó envuelto en llamas, mientras nosotros nos deslizábamos a un lado. Engañamos a un guardia y lo redujimos con facilidad. Estábamos en una habitación con azulejos, una especie de cuarto de baño, con un guardia inconsciente, atado y amordazado y el despertador estaba sonando... Hasta aquí mi sueño de esta noche. He tardado casi una hora en escribirlo completo, se lee en menos de cinco minutos y seguro que lo he soñado en menos de dos... Si alguien se siente ofendido porque haya soñado con él/ella o no quiere aparecer aquí porque tiene miedo escénico (es normal, a todos nos pasa) que me lo diga y sustituiré su nombre por otro más adecuado (Chindasvinto #1, Chindasvinto #2 y así sucesivamente). Sin más, hoy lunes, le deseo a toda la buena gente que lea esto una buena semana plagada de amor, felicidad y prosperidad... o algo así. [Nota: Ningún animal fue dañado para soñar esta historia] May 25 Una de tortugas Todos sabemos lo que es una tortuga, es decir, un reptil de los quelonios cuyo cuerpo está recubierto por un caparazón con placas córneas en la parte superior y más aplanado en la inferior y que puede retraer cabeza y patas en el interior del mismo. Hay especies terrestres y acuáticas.
Bien, pero lo que no todos sabíamos es que también existen tortugas radiactivas, esto es, los átomos de su cuerpo se desintegran espontáneamente. Nos ocuparemos en este capítulo de un subgrupo de estas últimas: las tortugas radiactivas con capacidad polimórfica.
¿Qué tienen de especial?
Como su nombre indica, las tortugas radiactivas con capacidad polimórfica pueden cambiar de apariencia a placer, constituyendo ello un excelente medio de camuflaje e infiltración.
¿Cómo es esto?
Estudios recientes indican que las tortugas radiactivas con capacidad polimórfica toman gran parte de su energía de una sustancia dura y verde (y no son mocos secos) llamada criptonita. De este curioso material la tortuga radiactiva con capacidad polimórfica extrae sus poderes y se convierte en una super-tortuga radiactiva con capacidad polimórfica (de ahora en adelante será llamada tortuga radiactiva con capacidad polimórfica tipo S para acortar). Una vez completada la transformación a la tortuga radiactiva con capacidad polimórfica tipo S le aparece una capa roja con una S aplastada que cubre la parte superior del caparazón de placas y ondea al viento cuando vuela (porque para eso tiene capa, para volar). No es infrecuente escuchar frases como "¿Qué es eso? ¿Es un ave? ¿Es un cohete? ¡No! ¡Es una super-tortuga radiactiva con capacidad polimórfica!" cuando se avista una tortuga radiactiva con capacidad polimórfica tipo S. Por eso, para no llamar la atención, la tortuga radiactiva con capacidad polimórfica se camufla adquiriendo todo tipo de apariencias inocentes que no levantan sospechas, como por ejemplo transformándose en una alegre tortuga que toca el banjo. Esta forma se debe principalmente a que la tortuga radiactiva con capacidad polimórfica tipo S pierde los poderes adquiridos mediante infusiones de criptonita cuando escucha algún tipo de música (música, no vale gente dando berridos o tocando las palmas). Otras formas de la tortuga radiactiva con capacidad polimórfica están en proceso de estudio actualmente.
Seguiremos informando... o no.
Frase del día:
"Me aburro ><"
-Migue (yo). May 16 Desesperación Desesperación que se apodera de mí. ¡Oh, mundo cruel! ¿Por qué yo? ¿Por qué ahora? Esta angustia, este miedo, esta zozobra que a mi alma atormenta, ¿qué sentido tienen? Presa de estas frustraciones no puedo ni irme a la cama, sé que no seré capaz de pegar ojo mientras esta pesadilla persista... tengo que resistir, tengo que aguantar, tengo que soportar esta agonía... ¿qué me está pasando? Lo siento, es hora de rendirse. No se detiene haga lo que haga. No hay escapatoria, no hay solución... ¡tengo hipo! May 12 Locos... Estoy loco, dices. Y es cierto que no gano nada negándotelo, así que te dejo que lo pienses. Pero te diré una cosa: puede que yo esté más loco que tú, pero tú estás más loco que yo si lo crees. ¿Complicado? ¿Absurdo? Para ti, que estás loco, quizá, pero no para mí, que también estoy loco. ¿No quieres seguir aguantando mis sinsentidos? Todos tenemos sinsentidos, sencillamente tú no lo quieres reconocer, y eso te hace más... débil, podríamos decir.
¿Sigues diciendo que estoy loco? De acuerdo, de acuerdo, pero... ¿qué entiendes tú por loco? Ah... lo que esperaba, no lo sabes. De modo que estoy loco porque oigo voces. Es interesante ese razonamiento. Dirás también que estoy loco porque veo imágenes en mi mente. Lo que esperaba. Si crees entonces que eso me convierte en un loco, entonces, como dije antes, tú estás más loco que yo. Y además estás ciego. Porque eso que tú llamas "voces" yo lo llamo pensamientos, y lo que tú llamas "imágenes" no es más que una muestra de imaginación. De acuerdo entonces, ¿qué crees? ¿Estoy loco o es que, al contrario que tú, yo uso la cabeza y pienso? Ya veo. Tienes una capacidad innata para ocultarte la verdad a ti mismo. En todo este rato, no has hecho sino darme la razón.
Te saludo blog, espacio aburrido o como quieras llamarte. Hoy, como tantos otros días, no ha sucedido nada importante ni digno de mención. Pero, ¡oh! ¿Qué ven mis ojos? ¡Estoy hablándole a mi explorador! ¡Me he vuelto loco! Estoy loco, me digo. Y es cierto que no gano nada negándomelo... |
|
|